El consejero de Estado y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, mantuvo una conversación telefónica el 16 de agosto de 2021 con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, por invitación de este último.
Wang Yi dijo que el día anterior, es decir, el 15 de agosto, se conmemoraron la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial y su anuncio de una rendición incondicional. Vale la pena recordar para siempre este momento histórico ocurrido hace 76 años, que marca el triunfo de las fuerzas del progreso humano frente al militarismo y fascismo japoneses. Este también es un día en el que la parte japonesa también debe reflexionar profundamente sobre su historia de agresión. Sin embargo, algunas figuras importantes de la comunidad política japonesa actuaron en contra de la tendencia histórica al rendir homenaje abiertamente al Santuario Yasukuni, que honra a los criminales convictos de Clase A de la Segunda Guerra Mundial, lo que es una provocación contra la conciencia moral de la humanidad y contra la justicia internacional. Tal comportamiento no es aceptable para ninguno de los países y personas que aman la paz, y debe ser enérgicamente condenado por estos.
Wang Yi dijo que la Segunda Guerra Mundial fue una calamidad sin precedentes en la historia de la humanidad. China y Rusia, como los principales campos de batalla en Asia y Europa, hicieron enormes sacrificios nacionales, lucharon conjuntamente contra el fascismo y, por lo tanto, hicieron contribuciones indelebles para salvar a los seres humanos del destino miserable y para salvaguardar la paz mundial. Como dos de las principales naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, China y Rusia deben unirse para defender la verdad de la historia, para oponerse a los actos que tratan de encubrir y glorificar el militarismo, para detener los intentos de modificar la historia, y para no tolerar nunca ninguna práctica de revocar el veredicto para la historia de agresión. Los dos países también deben trabajar conjuntamente para salvaguardar la dignidad humana, para condenar las acciones maliciosas de los agresores, para evitar que la tragedia histórica vuelva a ocurrir y para no tolerar jamás ninguna palabra y acción que reduzca y eluda las responsabilidades por los delitos históricos. Además, es menester unirse para defender los frutos de la Segunda Guerra Mundial, para salvaguardar la equidad y la justicia internacionales, y para no tolerar en absoluto el desafío por parte de nadie contra los logros de posguerra y contra el orden internacional.
Por su parte, Serguéi Lavrov dijo que, a medida que se acerca el aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, Rusia y China han llevado a cabo una importante cooperación en la defensa de la verdad histórica y en la oposición a los intentos de modificar los frutos de la Segunda Guerra Mundial. Rusia y China, como los principales campos de batalla en la lucha contra el fascismo y el militarismo durante la Segunda Guerra Mundial, hicieron aportaciones decisivas para destrozar a los agresores. Las dos partes deben continuar fortaleciendo la coordinación, organizar de forma conjunta actividades conmemorativas y oponerse a la difamación de la historia por parte de cualquier fuerza.
