
El 14 de febrero de 2026, hora local, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, asistió a la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM o MSC, por sus siglas en inglés). Pronunció un discurso en la sesión “China en el Mundo” y respondió a preguntas del público.
En respuesta a una pregunta sobre la responsabilidad de China en la escalada de tensiones en la región de Asia-Pacífico, Wang Yi expresó no estar de acuerdo con que la situación regional sea cada vez más tensa. Señaló que, al observar el mundo, solo Asia mantiene una paz general. Incluso el reciente incidente fronterizo entre Camboya y Tailandia se resolvió rápidamente gracias a los esfuerzos de las partes implicadas, en los que China también desempeñó un papel positivo. China se ha convertido en un pilar fundamental de la paz en Asia y, como importante fuerza de paz en el mundo actual, continuará contribuyendo de manera constructiva a la estabilidad regional.
No obstante, Wang Yi dijo que la región Asia-Pacífico no está exenta de desafíos e instó a estar alerta ante las recientes tendencias peligrosas en Japón. Indicó que la actual primera ministra japonesa ha declarado públicamente que cualquier contingencia en el estrecho de Taiwán constituiría unas supuestas “situaciones amenazantes para la supervivencia” para que Japón ejerciera la legítima defensa colectiva. Señaló que se trata de la primera vez en 80 años, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, que un primer ministro japonés formula una declaración de este tipo, la cual desafía directamente la soberanía de China, el orden internacional de la posguerra en el que Taiwán fue devuelto a China, así como los compromisos políticos asumidos por Japón ante China. China no aceptará esto, ni los 1.400 millones de chinos lo aceptarán.
Wang Yi señaló que, estando en Alemania, es pertinente comparar el tratamiento de la posguerra en Alemania y en Japón. Señaló que Alemania ha llevado a cabo una erradicación integral del fascismo y ha promulgado leyes que prohíben la promoción del nazismo. En cambio, Japón aún venera a criminales de guerra de primera clase en un santuario, donde los políticos japoneses suelen rendirles homenaje y venerarlos como “almas heroicas”. Tal fenómeno es impensable en Europa, afirmó Wang Yi, calificándolo como la raíz de todos los problemas.
Wang Yi afirmó que las declaraciones erróneas de dirigentes japoneses sobre la cuestión de Taiwán revelan que la ambición japonesa de invadir y colonizar Taiwán no se ha extinguido, y que el fantasma del militarismo aún persiste. Recordó que Japón lanzó su agresión contra China y atacó Pearl Harbor en Estados Unidos con el pretexto de unas supuestas “situaciones amenazantes para la supervivencia”. Las lecciones de la historia no están lejos y deben analizarse con atención. Si Japón se niega a arrepentirse, inevitablemente repetirá los mismos errores, y las personas de buen corazón deben mantenerse alerta. Recordó al pueblo japonés que no debe dejarse cegar ni coaccionar de nuevo por fuerzas de extrema derecha e ideologías extremistas. Wang instó a todos los países amantes de la paz a enviar una advertencia a Japón: si intenta retroceder en su camino, provocará su propia destrucción, y si vuelve a arriesgarse, solo sufrirá una derrota más rápida y una pérdida aún mayor.
