
El 14 de febrero de 2026, hora local, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, asistió a la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM o MSC, por sus siglas en inglés). Pronunció un discurso en la sesión “China en el Mundo” y respondió a preguntas del público.
En respuesta a una pregunta sobre las relaciones entre China y Estados Unidos, Wang Yi señaló que la forma en que interactúan estas dos grandes potencias influye de manera decisiva en el rumbo de la situación internacional. China siempre ha considerado y gestionado sus relaciones con Estados Unidos desde una perspectiva responsable con la historia, con su pueblo y con el mundo. El presidente Xi Jinping ha sintetizado las experiencias y lecciones acumuladas durante décadas de interacción entre ambos países, proponiendo solemnemente que China y Estados Unidos deben respetarse mutuamente, coexistir pacíficamente y cooperar para lograr ganancias compartidas. A través del diálogo y la consulta, ambos países deben encontrar el camino correcto para que dos grandes potencias convivan en este planeta. China continuará adhiriéndose a esta dirección general, ya que responde tanto a los intereses de los pueblos de ambos países como a los intereses comunes de la comunidad internacional. No obstante, su concreción dependerá también de la actitud de Estados Unidos.
Wang Yi señaló que resulta alentador que el presidente estadounidense Donald Trump muestre respeto hacia el presidente Xi Jinping y hacia el pueblo chino, y haya manifestado claramente que China y Estados Unidos pueden trabajar juntos para afrontar los grandes desafíos globales, así como impulsar conjuntamente el desarrollo de las relaciones bilaterales. Sin embargo, aún existen en Estados Unidos sectores que persisten en contener y reprimir a China, recurriendo a diversos medios para atacar y difamar al país.
Wang Yi afirmó que las relaciones China-Estados Unidos se encuentran ante dos posibles escenarios. Uno de ellos es que Estados Unidos adopte una visión objetiva y racional de China, aplique una política positiva y pragmática hacia el país, avance en la misma dirección que China y amplíe continuamente los intereses comunes, de modo que ambas naciones avancen hacia la cooperación, lo cual redundaría en beneficio de ambos países y del mundo en su conjunto. El otro sería que Estados Unidos opte por el desacoplamiento y la ruptura de cadenas de suministro con China, adopte una postura sistemáticamente contraria al país, forme pequeños círculos y bloques excluyentes dirigidos contra China, e incluso intente promover la “independencia de Taiwán”, socavando la integridad territorial de China y traspasando sus líneas rojas, lo que conduciría a una confrontación entre ambos países. China espera y apuesta por el primer escenario, pero también está preparada para afrontar distintos riesgos. Señaló finalmente que la historia avanza entre altibajos, pero las perspectivas de las relaciones China-Estados Unidos son prometedoras, y que la visión y los principios de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de ganancias compartidas acabarán por prevalecer, ya que constituyen la única opción correcta.
