
El 14 de febrero de 2026, hora local, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, asistió a la Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM o MSC, por sus siglas en inglés). Pronunció un discurso en la sesión “China en el Mundo” y respondió a preguntas del público.
En respuesta a una pregunta sobre las relaciones China-Unión Europea (UE), Wang Yi afirmó que China y la UE son socios y no oponentes, y mucho menos “rivales sistémicos”. Recordó que ambas partes llevan más de medio siglo interactuando, con resultados abundantes: el comercio bilateral diario supera los 2.000 millones de dólares estadounidenses, cifra superior al total anual del comercio en el año previo al establecimiento de relaciones diplomáticas, y cientos de mecanismos de cooperación funcionan de manera constante. “¿Cómo es posible que de repente se conviertan en ‘rivales sistémicos’?”, cuestionó, señalando que se trata de una mentalidad negativa y de una percepción errónea que, de seguir siendo amplificada, perjudicaría el futuro de las relaciones China-UE.
Wang Yi reconoció que entre China y la UE existen diferencias y discrepancias, derivadas de sus distintos sistemas sociales, valores y modelos de desarrollo, que responden a sus respectivas historias y culturas, así como a las decisiones de sus pueblos. Sin embargo, las diferencias no son motivo para convertirse en adversarios, ni las discrepancias base para la confrontación. La actitud correcta es el respeto mutuo, la apreciación recíproca y el aprendizaje mutuo, con el objetivo de lograr un desarrollo común y contribuir conjuntamente a iluminar el mundo.
Wang Yi subrayó que en China existe un antiguo dicho: “todas las cosas crecen juntas sin dañarse unas a otras, y los caminos avanzan en paralelo sin contradecirse”. Si los antiguos, hace dos mil años, ya tenían tal amplitud de miras y tolerancia, ¿acaso los hombres modernos no deberían estar a su altura? Confucio dejó una célebre frase: “el caballero busca la armonía sin uniformidad”. Es decir, sobre la base de reconocer las diferencias, se debe aspirar a una convivencia armoniosa; ese es el verdadero camino del caballero. China y la UE deben actuar como caballeros y seguir ese camino. En particular, ante la actual situación internacional marcada por cambios y turbulencias, China y la UE deben unir esfuerzos para practicar el verdadero multilateralismo, salvaguardar la autoridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), oponerse a la intimidación unilateral y resistir la confrontación entre bloques. Expresó su deseo de que ambas partes trabajen conjuntamente para implementar las cuatro iniciativas globales propuestas por el presidente Xi Jinping y construir un sistema de gobernanza global más justo y razonable, lo que debe convertirse en la dirección compartida de los esfuerzos conjuntos entre China y la UE.
