
El 26 de enero de 2026, el miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) y ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, sostuvo conversaciones en Beijing con el secretario general de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), Hissein Brahim Taha.
Wang Yi señaló que China y los países islámicos mantienen una larga tradición de intercambios amistosos. En la historia, ambas partes han sufrido calamidades nacionales y el menoscabo de sus civilizaciones, y han avanzado juntas en el camino de la liberación nacional, apoyándose y acompañándose mutuamente. Ambas pertenecen al mundo en desarrollo y son fuerzas importantes en el escenario internacional. Desde el establecimiento de relaciones diplomáticas, China y los países islámicos siempre se han respetado y apoyado mutuamente, han promovido la igualdad y el beneficio mutuo y han logrado una cooperación de ganancia compartida, contribuyendo al desarrollo y la revitalización respectivos y al bienestar de sus pueblos, y estableciendo un ejemplo de solidaridad y cooperación del Sur Global. La OCI es la mayor organización intergubernamental del mundo islámico y un importante símbolo de la unidad y la autonomía de los países islámicos. China siempre ha concedido una importancia estratégica al desarrollo de las relaciones con los países islámicos y con la OCI, aprecia el firme apoyo de la parte islámica a China en cuestiones relacionadas con Xinjiang, Taiwán y otros asuntos, y está dispuesta a trabajar junto con la OCI para consolidar la confianza política mutua, fortalecer la coordinación estratégica, apoyarse firmemente entre sí, profundizar la cooperación práctica y avanzar de la mano hacia la construcción de una comunidad de futuro compartido de la humanidad.
Wang Yi afirmó que, ante la evolución acelerada de los cambios nunca vistos en una centuria, China está dispuesta a colaborar con los países islámicos para salvaguardar los derechos e intereses legítimos de los países en desarrollo y se opone al regreso de la ley de la selva en la arena internacional. Las injusticias históricas de que los ricos sean siempre más ricos y los pobres siempre más pobres deben llegar a su fin. Ambas partes deben construir una asociación para el desarrollo, centrarse en la construcción conjunta de alta calidad de la Franja y la Ruta, fortalecer la articulación de las estrategias de desarrollo y promover el desarrollo sostenible; construir una asociación para la seguridad, impulsar la solución política de las cuestiones candentes regionales, oponerse a la intimidación y la hegemonía, y mantener la paz y la estabilidad en el Oriente Medio; construir una asociación entre civilizaciones, fortalecer el diálogo entre civilizaciones, profundizar los intercambios sobre gobernanza y oponerse conjuntamente a la “teoría de la superioridad de las civilizaciones”; y construir una asociación en materia de gobernanza, practicar un verdadero multilateralismo, defender el estatus central de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y las normas básicas de las relaciones internacionales, y contribuir a la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo.

Hissein Brahim Taha afirmó que las dos grandes civilizaciones de China y el mundo islámico se han respetado mutuamente durante largo tiempo y mantienen una amistad de larga data. Los países islámicos y la OCI valoran la amistad tradicional con China y agradecen el valioso apoyo brindado por la parte china. La OCI se adhiere firmemente al principio de una sola China, elogia los enormes logros de desarrollo alcanzados en Xinjiang y se opone a la injerencia de fuerzas externas en los asuntos internos de China. En la actualidad, señaló Hissein Brahim Taha, algunos países actúan en sentido contrario a la corriente histórica, sumiendo al mundo en dificultades. La OCI está dispuesta a trabajar con China para consolidar y profundizar sin vacilaciones la asociación entre ambas partes, fortalecer los intercambios sobre experiencia de gobernanza, mantener el impulso positivo del diálogo y la cooperación, aportar mayores beneficios a los pueblos de ambas partes y salvaguardar conjuntamente la paz, la estabilidad y el desarrollo próspero de la región.
Ambas partes también intercambiaron puntos de vista sobre cuestiones como Palestina. Hissein Brahim Taha elogió el papel constante de China en la defensa de la equidad y la justicia, así como sus contribuciones positivas para promover una solución integral, duradera y justa de la cuestión palestina, y expresó su expectativa de que China siga desempeñando un papel aún más importante en este ámbito.

