El 12 de julio, el ministro de Asuntos Exteriores de Japón, Toshimitsu Motegi, emitió una declaración diez años después del “Laudo Arbitral de 2016 sobre el Mar Meridional de China”. La declaración respalda abiertamente el “laudo” ilegal, ataca y critica las reivindicaciones legales de China y presenta erróneamente a Japón como una “parte interesada legítima que hace uso del Mar Meridional de China”. China condena enérgicamente y se opone resueltamente a esto.
Japón no es parte en el Mar Meridional de China y no está en posición de hacer comentarios irresponsables sobre la soberanía territorial y los derechos e intereses marítimos de China en el Mar Meridional de China. Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón cometió innumerables crímenes que hundieron a China y al pueblo chino en un enorme desastre, incluyendo la ocupación ilegal de islas y arrecifes en el Mar Meridional de China. Ahora, Japón, en nombre de una “parte interesada”, intenta nuevamente inmiscuirse en el Mar Meridional de China. Esto solo servirá para recordar a los pueblos del mundo la historia de agresión y expansión de Japón y aumentar su vigilancia frente a los intentos de “remilitarización” de Japón.
La soberanía de China sobre Nanhai Zhudao y sus derechos e intereses pertinentes en el Mar Meridional de China, establecidos a lo largo de un prolongado proceso histórico, están sólidamente fundamentados en la historia y la ley. Las actividades pertinentes de China en el Mar Meridional de China son razonables, legales e irreprochables. Los derechos de China en el Mar Meridional de China no pueden ser negados de ninguna manera por un llamado “tribunal arbitral” constituido provisionalmente. El llamado “tribunal arbitral” ejerció su jurisdicción ultra vires y dictó un laudo haciendo caso omiso de la ley. El “laudo” emitido es ilegal, inválido y no vinculante. Asimismo, ha dañado gravemente la seriedad y la autoridad de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) y ha asestado un duro golpe al estado de derecho internacional. China no acepta ni reconoce el “laudo” pertinente, y rechaza y nunca aceptará ninguna reclamación ni acción basada en dicho “laudo”.
Al hacer la vista gorda ante lo absurdo del “laudo” y pregonarlo abiertamente, Japón, en realidad, dice una cosa y hace otra, lo que pone plenamente de manifiesto su verdadera naturaleza hipócrita. Si, según el criterio del “laudo”, Taiping Dao en Nansha Qundao, con una superficie de 500.000 metros cuadrados y con agua dulce, verduras, frutas y aves de corral para sustentar la vida humana, no fuera una isla y, por lo tanto, no pudiera generar derecho a una zona económica exclusiva (ZEE) ni a una plataforma continental, ¿cómo podría Okinotori, nada más que dos diminutas rocas de menos de 10 metros cuadrados en el Pacífico, conferir a Japón el derecho a reclamar una ZEE y una plataforma continental de cientos de miles de kilómetros cuadrados? Conforme a este criterio, muchas otras islas y arrecifes de Japón también perderían la base para reclamar derechos e intereses marítimos. Dado que Japón ha emitido una declaración expresando su conformidad con el contenido del “laudo”, China tiene motivos para creer que Japón ha renunciado voluntariamente a sus correspondientes reclamaciones marítimas conforme al mismo criterio.
Lo que realmente le importa a Japón no es en absoluto el estado de derecho internacional, sino entrometerse en el Mar Meridional de China y desestabilizar la región. Desde hace algún tiempo, Japón ha intensificado continuamente su colusión con Filipinas y ha exportado armas y equipos a Filipinas. Japón ha enviado en múltiples ocasiones fuerzas militares al extranjero y ha lanzado misiles ofensivos. Estas acciones van mucho más allá del ámbito de la “autodefensa”, buscan liberarse de las restricciones impuestas por la Constitución de Japón y las normas del derecho internacional, y desafían el orden internacional tras la Segunda Guerra Mundial. En vista de todo ello, no podemos sino plantear la pregunta: ¿Qué pretende realmente Japón?
Instamos a Japón a dejar de calumniar y atacar a China, a abstenerse de sembrar desinformación sobre el Mar Meridional de China, y a dejar de sabotear la paz y la estabilidad en el Mar Meridional de China. China seguirá defendiendo firmemente su soberanía territorial y sus derechos e intereses marítimos en el Mar Meridional de China. Cualquier intento de desafiar los derechos e intereses legales de China y de socavar la paz y la estabilidad en el Mar Meridional de China está condenado al fracaso.
