Washington, D.C., 24 de septiembre de 2026

Estimado Presidente Donald Trump y Sra. Melania Trump,
Señoras y Señores,
Amigos todos,
Gracias, Sr. Presidente y Sra. Trump, por ofrecer a mi esposa y a mí su calurosa hospitalidad y esmerados arreglos. Usted y la Sra. Trump han hecho muchos arreglos especiales para nuestra visita, todos preparados con esmero minucioso y consideración en cada detalle. Nos hacen sentir realmente en casa. Quiero extender mis sinceros saludos a los estadounidenses de todos los sectores de la sociedad por su atención a la relación China-EE.UU. y por su apoyo a un mayor desarrollo de nuestros lazos bilaterales. En este mismo momento, mis compatriotas en China están celebrando el Festival del Medio Otoño, una ocasión apreciada para la reunión familiar en la tradición china. Les deseo un muy feliz Festival del Medio Otoño y mucha prosperidad para ustedes y sus familiares.
En mayo de este año, el Presidente Trump realizó una exitosa visita a China respondiendo a mi invitación. Acordamos construir una relación China-EE.UU. constructiva de estabilidad estratégica. Durante su visita, el Presidente Trump me invitó cordialmente a visitar EE.UU. y he venido tal como prometí. En menos de medio año, los presidentes de China y EE.UU. hemos intercambiado visitas de Estado, haciendo historia en nuestra interacción bilateral. Hoy, el Presidente Trump y yo hemos tenido intercambios sinceros y profundos y alcanzado nuevos consensos sobre muchos asuntos. Esto ha añadido nueva connotación a la relación China-EE.UU. constructiva de estabilidad estratégica, y proporcionado nueva orientación estratégica para las vinculaciones binacionales.
No hace mucho, EE.UU. celebró el 250o aniversario de su independencia, ocasión en la que envié mis felicitaciones en nombre del Gobierno y el pueblo chinos. Estos más de 200 años también han sido testigo de los intercambios amistosos entre los pueblos chino y estadounidense.
Hace más de 200 años, poco después de su independencia, EE.UU. dirigió su mirada hacia China. Nuestros dos países empezamos a comerciar entre sí, intercambiando mercancías para satisfacer nuestras respectivas necesidades y aprovechar nuestras fortalezas complementarias. De hecho, el Presidente George Washington adquirió personalmente una gran colección de porcelana china.
Hace más de 80 años, los pueblos chino y estadounidense permanecimos hombro con hombro en la lucha contra los agresores militaristas japoneses. Juntos abrimos la famosa ruta aérea de La Joroba sobre el Himalaya. Durante la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa, los soldados y civiles chinos rescataron centenares de pilotos estadounidenses a costa de centenares de miles de vidas chinas. Tal amistad, forjada en sangre y fuego, perdurará sin duda de generación en generación.
Hace más de 50 años, la diplomacia del Ping-Pong entre China y EE.UU. reabrió la puerta de intercambios bilaterales que había permanecido cerrada durante años. Con la sabiduría política plasmada en “una pelota pequeña moviendo el globo”, los estadistas chinos y estadounidenses de generación histórica, liderados por el Presidente Mao Zedong y el Presidente Richard Nixon, pusieron en marcha el gran proceso de la normalización de las relaciones sino-estadounidenses. Las secuoyas que había obsequiado el Presidente Nixon como un regalo de Estado especial han echado raíces en la Provincia de Zhejiang, donde trabajé durante varios años.
Hace más de 20 años, un estadounidense llamado Ronald Sakolsky ofreció apoyo financiero a Yin Yuzhen, una trabajadora china de control de desertificación, para plantar árboles. Hace poco, Ronald, ahora un hombre mayor, volvió a China. Vio con sus propios ojos que el desierto de aquel entonces se había convertido en un bosque frondoso. Esta historia llega a corazones de muchos chinos y constituye un ejemplo brillante de los intercambios amistosos entre nuestros dos pueblos.
Los intercambios han ayudado a fomentar la comunicación de corazón a corazón entre nuestros pueblos y han cimentado el apoyo popular a la amistad y la cooperación entre China y EE.UU..
Señoras y señores,
Amigos todos,
Revisar el pasado nos da nuevas perspectivas. Hoy, hemos llegado una vez más a una nueva coyuntura histórica para las relaciones sino-estadounidenses. El Presidente Trump se ha comprometido a hacer a EE.UU. grande de nuevo y ha dirigido al pueblo estadounidense a alcanzar logros significativos en el desarrollo, mientras China está dedicándose a materializar la gran revitalización nacional y la modernización china ha venido abriendo nuevos horizontes. Ambos objetivos son ambiciosos y sin duda, pueden reforzarse mutuamente. China y EE.UU. debemos actuar como grandes países responsables, cumplir las expectativas de nuestros pueblos, ir al compás de la tendencia de nuestro tiempo, y explorar un nuevo camino para que los grandes países se lleven bien.
Como un río que nunca deja de correr, la historia nunca queda parada. La amistad entre los dos pueblos es una causa que alberga grandes perspectivas. Unamos las manos y avancemos codo con codo. Juntos, nutramos las flores hermosas de la amistad China-EE.UU.. Juntos, escribamos un nuevo capítulo de nuestras relaciones amistosas.
Ahora, propongo un brindis:
Por la salud del Presidente y la Sra. Trump,
Por la prosperidad y el progreso de China y EE.UU., y
Por la amistad entre nuestros dos pueblos.
¡Salud!
